Todo
aquello que criticamos, sin fijarnos en lo que hacemos. Todo aquello que
exigimos, sin fijarnos en lo que damos. Todo aquello que hablamos, sin fijarnos
en lo que oímos.
Casi
sin pensar, vivimos. Casi de manera automática dejamos de vernos como un todo
para hacerlo de forma parcializada. Creyendo que el uno es lo superior,
denostando lo plural, de manera individual.

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